Helsinki – El viaje

17.07.2018: Aeropuerto de Barcelona

Y entramos en nuestra puerta de embarque.

Con pocas maletas y mucha ilusión. Sin demasiadas expectativas pero con ganas de conseguir buenos resultados. Con un programa establecido, citas marcadas, un plan – más bien sin concretar – y dispuestos a tropezar con nuevas oportunidades. Nuestro objetivo era conseguir el máximo material posible durante el viaje. Lo que no pensábamos es que, además, nos íbamos a llevar tantos recuerdos, lecciones y personas maravillosas.

Llegamos a Helsinki a las 8 de la mañana sin haber cerrado los ojos en toda la noche. Aunque no lo necesitamos para soñar. A las 9h ya teníamos programada la primera entrevista de nuestro proyecto. Así, sin siquiera dar tiempo a ser impactados por el choque cultural, ni nada.

Decidimos dividirnos en dos grupos para ser más productivos: unos irían al encuentro de la arquitecta Tiia Ettala, y el resto nos dirigiríamos al hostal, nuestro refugio efímero. La ciudad es relativamente pequeña a pesar de ser la capital del país, por lo que movernos por sus calles fue una tarea sencilla que se simplificó gracias a su eficiente transporte público. Asistimos a todas nuestras reuniones puntualmente, sin perdernos (demasiado) por los distritos de la localidad y descubriendo historia(s) a cada paso.

Y así, dejándonos llevar y seducidos por los encuentros fortuitos, se amplió nuestro listado de entrevistados, cumpliendo el cliché “cuando menos te lo esperas, te sorprenden”. De Helsinki nos sorprendió todo. Su arquitectura moderna, la música de sus calles, los monumentos y esculturas en todos los rincones, la danza en los parques públicos, los museos, pinturas y galerías, los cines escondidos y su literatura, el eje central de todo lo demás. SU ARTE. Y, obviamente, sus creadores: los artistas.

Nos sorprendió también su fría apariencia: la de la ciudad y la de sus habitantes. El contraste de esa imagen gélida con su hospitalidad y disposición. Se respiraba respeto y amabilidad.

Sólo necesitamos estar despiertos y receptivos para, finalmente y indudablemente, recibir mucho más de lo que nos planteamos en un principio. Ahora somos conscientes de que el inicio es este. Aquí empieza ARTLAS.

Próximamente…

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