Una ciudad dentro de la ciudad

Seguí las indicaciones del guardia hasta que encontré el jardín central. Unas trescientas o quizás cuatrocientas personas estaban esperando al siguiente grupo musical. En el escenario había un músico con su saxo haciendo las últimas pruebas de sonido: a su derecha, un contrabajo; a su izquierda el bajista y detrás de él, la batería. Mientras buscaba un lugar para tener buena visibilidad, comenzó a sonar The Rhythm Treasures, la banda de blues liderada por Myriam Swanson. Así, daba inicio a La Noche de los Museos del pasado 19 de mayo, en el Recinto Modernista Sant Pau.

Foto: Sabrina Balagué
Concierto The Rhythm Treasures. Foto: Sabrina Balagué

El Recinto,  considerado como una ciudad dentro de la misma Barcelona, es en una joya de la arquitectura modernista catalana. En su construcción se tuvo en cuenta no solo la funcionalidad hospitalaria, sino que se puso énfasis en los aspectos artísticos, con el fin de crear un entorno natural y agradable para el enfermo.

Un poco de historia

A finales del siglo XIX el antiguo edificio del Hospital de la Santa Creu que había en el barrio del Raval de Barcelona quedaba pequeño y obsoleto; era necesario reubicarlo. Es por ello que se llevaron a cabo las obras del Recinto Modernista de Sant Pau, construido entre 1905 y 1930, como una ciudad-jardín para los enfermos.

El Recinto diseñado por Lluís Domenech i Montaner está considerado un hito del Modernismo catalán. El arquitecto no solo fue uno de los exponentes más relevantes de este movimiento cultural, sino que también contribuyó en la regeneración de la vida pública a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Después de la muerte del arquitecto en 1923, su hijo, Pere Domenech i Roura, se encargó de la ejecución de las obras en la etapa final antes de su inauguración definitiva en el año 1930.

Recorrido

Se puede visitar, además de los jardines, los pabellones. Entre ellos el pabellón San Salvador, que permite conocer la historia de la medicina de Barcelona.

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Interior, Pabellón San Salvador. Foto: Sabrina Balagué

Pabellón de la administración: Hay una gran escalera que sale del vestíbulo. Muestra de forma explícita la relación entre arquitectura y ornamentación.

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Escalera que conecta con la sala Damenech i Montaner. Foto: Sabrina Balagué

 

Sala Domenech i Montaner: La antigua sala de actos del hospital. De casi 18 metros de altura, confluyen una amplia diversidad de disciplinas artísticas: arquitectura, escultura, vitral, mosaico, cerámica y pintura.

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Mosaico policromo. Sala Domenech i Montaner. Foto: Sabrina Balagué.

 

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Cerámica de relieve. Sala Domenech i Montaner. Foto: Sabrina Balagué.

Además, se puede visitar otros pabellones como el pabellón San Rafael. Conserva su interior tal y como funcionaba a principio de siglo XX. También el pabellón San Jordi, entre otros, y los túneles que comunican los diferentes edificios en el subsuelo.

El recinto fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 1997 y su valor arquitectónico y artístico adquiere una nueva dimensión internacional con los nuevos usos de los pabellones. El recinto es ahora un campus de conocimiento y sede de organismos de ámbito internacional, como el Instituto Forestal Europeo, la Casa Àsia, la Global University Network for Innovation, o el Instituto de la Universidad de Naciones Unidas sobre Globalización, Cultura y Movilidad.

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