Factor sorpresa

Lo hemos conseguido. Parecía imposible, pero lo hemos conseguido. Cruzamos la entrada y el silencio nos abraza, dándonos la bienvenida. ¿Acaso alguien más podría hacerlo? No habrá más abrazos. No habrá más bienvenidas. Porque aquí, la única señal de vida es el gorjeo de una paloma.

Una pareja de ancianos, disgustados, nos lo había advertido.

– Es un desastre. Nadie sabe cómo llegar. Creo que hay que pedir las llaves en el Ayuntamiento para poder entrar.

Habíamos encontrado el cementerio de Sarrià gracias a Google Maps. Pero mucha gente desconoce su ubicación exacta. Carlos Ruiz Zafón lo dejó muy claro en su obra Marina (1999): “El cementerio de Sarrià es uno de los rincones más escondidos de Barcelona. Si uno lo busca en los planos, no aparece. Si uno pregunta cómo llegar a él a vecinos o taxistas, lo más seguro es que no lo sepan, aunque todos hayan oído hablar de él. Y si uno, por ventura, se atreve a buscarlo por su cuenta, lo más probable es que se pierda”.

La entrada del cementerio
El acceso al cementerio de Sarrià, sin placas para ayudar en la localización | Foto: Caroline Dalprá

Las pastillas de acero

Año 1843. 5 de septiembre. De noche. 50 hombres salen de Barcelona y se dirigen al pueblo de Sarrià. Allí, supuestamente, se reunían personas de opiniones anti-centralistas. Querían sorprenderlos. Francisco Gimenes, en Historia militar y política del General Juan Prim (1860), relata que “la sorpresa tuvo lugar en efecto, pero alarmado el vecindario se trabó un pequeño combate que produjo la retirada de los pronunciados”.

Al intentar escapar, dos fueron fusilados. Uno de ellos, Ramón Vallejo, tejedor de velos. El otro, Josep Margenat Cuyàs, farmacéutico del pueblo. Este último se casó en 1833 con Franscisca Bonaplata Valentí, pasando a formar parte de una de las familias más importantes de la época. Francisca era hija de Salvador Bonaplata i Corriol, propietario de El Vapor (Fábrica Bonaplata), primera industria textil en España que utilizó el vapor como fuente de energía.

La tumba de Margenat es uno de los atractivos del cementerio. Destacan las palabras emotivas de su esposa: “Si vieres esposo amado de esta tumba el rededor, llorarías… ay… de amor… Si el llorar te fuese dado, el pariente aquí postrado al cielo ruega por ti; hijos y amigos aquí una lágrima derraman, y juntos al cielo claman: Dios le tenga para sí”.

El último

El cementerio de Sarrià no siempre ha pertenecido a Barcelona. La villa de Sarrià pudo mantener su independencia hasta el 4 de noviembre de 1921. Con el objetivo de sorprender y evitar cualquier tipo de protesta, los sarrianencs habían recibido la noticia tan sólo 24 horas antes: Sarrià se convertiría en el último pueblo en formar parte de Barcelona.

Los adinerados veraneaban en Sarrià para luego volver a Barcelona

A pesar de que no había marcha atrás, los vecinos decidieron congregarse dos días después en el antiguo cinema Spring. Criticaron la decisión impuesta por Madrid. Se cerraron los comercios. Nacieron publicaciones como la Gaseta de Sarrià. Pero fue en vano. Aquél pueblo independiente ya era historia.

El cementerio, sin embargo, conserva su historia. Y su aspecto, sencillo e íntimo, describe cómo era el pueblo. Entre los siglos XIII y XV, la población estaba formada por artesanos y agricultores. Ellos eran el motor de la economía de Sarrià. A partir del siglo XVI comienzan a construirse torres y chalets. ¿Quiénes eran los propietarios? La burguesía barcelonesa. Los adinerados veraneaban allí para luego volver a la gran ciudad.

Cementerio de Sarriá
El cementerio de Sarrià construido a mediados del siglo XIX | Foto: Caroline Dalprá

Por eso el cementerio es pequeño. Por eso no hay grandes panteones. Por eso no hay grandes monumentos funerarios. Porque la burguesía elegía alguno de los principales cementerios de Barcelona para ser enterrados: cementerio de Montjuïc o cementerio de Poblenou.

Tumba de los poetas
La tumba de los poetas catalanes Carlos Riba y Clementina Anderiu | Foto: Caroline Dalprá

No obstante, el cementerio de Sarrià guarda el cuerpo de varios personajes célebres de la historia catalana. Es el caso de los reconocidos poetas Carles Riba, Clementina Arderiu i Josep Vicenç Foix; de los pintores Francesc Guasch, Josep Obiols y Emília Coranty; o del diseñador de los jardines del Parque de la Ciutadella, del Palau de Pedralbes y de la Montaña de Montjuïc, Nicolau Rubió i Turdurí.

El primero

Nadia Comaneci fue la primera en conseguir un 10 en una competición olímplica. Ramón Unzada fue el primero en hacer una chilena. Neil Armstrong fue el primero en pisar la Luna. David Quintana fue el primero en conseguir todas las especies de Pokémon Go. Y Marie Curie fue la primera mujer en ganar un Premio Nobel.

“Las iglesias comenzaron a quemarse como consecuencia del inicio de la Guerra Civil”

¿Pero quién fue la primera persona enterrada en el Cementerio de Sarrià? Según Salvador Bacardit, párroco de la iglesia de Sant Vicenç de Sarrià, no existe ninguna información al respecto. En 1936 hubo un incendio en la parroquia que acabó con todos los archivos del cementerio. “Las iglesias comenzaron a quemarse como consecuencia del inicio de la Guerra Civil. El motivo fue el alzamiento de los grupos anarquistas y la persecución religiosa”, apunta Bacardit.

Sant Vicenç de Sarrià
Parroquia de Sant Vicenç de Sarrià, que fue quemada por la Guerra Civil y se ha perdido el inicio de la historia del Cementerio de Sarrià | Foto: Caroline Dalprá

Joan Yeguas i Gassó, en Incendi i destrucció d’esglésies a la Guerra Civil (1936-1939), señala que el 18 de julio de 1936 fue un “verdadero calvario de violencia física y moral para la Iglesia española. […] La destrucción o profanación de una iglesia incluye la destrucción de archivos de valía documental e histórica, algunos en su totalidad, y la violación del sagrario y las formas sagradas […]”. La quema de archivos imposibilita, por tanto, conocer los primeros detalles del cementerio de Sarrià. Las primeras informaciones que se tienen son del año 1922, referentes a la construcción del depósito y de la oficina.

De aquél incendio se ha conseguido rescatar un único retablo de la parroquia: el retablo barroco de la Mare de Déu del Roser, patrona de Sarrià, obra de Agustí Pujol. Aunque el fuego lo dejó en mal estado, en 2015 se inició una campaña de mecenazgo. Sorprendentemente, tuvo éxito, y en 2017 comenzó la restauración de unas de las joyas del barroco catalán.

Hace rato que no oímos nada. La paloma se fue. Nosotros también nos vamos. Lo único que queda, ahora y siempre, es el silencio.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s