Marracat

Por motivos espontáneos y de interés conocedor, viajamos junto a mi madre a Marruecos, específicamente a Marrakesh. Era este el momento para poder conocer esta tierra de tradiciones tan distintas a las que he conocido siempre en mi vida occidental.

Podría seguir desarrollando este texto basándome en lo que conocí, lo que más me sorprendió de la cultura árabe y en cómo dista a todos los conceptos que tengo arraigados dentro. Sin embargo, preferí enfocarlo en lo que reconocí como familiar, en lo que me sirvió para identificar un puente entre Marrakesh, una nueva ciudad por descubrir, y la mía, que es Santiago de Chile.

IMG_0072
Felino rondando la Medina

Suelo ver muchos perros callejeros por mi ciudad cuando recorro el centro. Perritos viejos, abandonados, jóvenes, callejeros. Toda una gama. Dan ganas de acercarse y hacerles cariños, adoptarlos, y a veces alejarse de ellos si se ven algo malandrines. En Barcelona, por el contrario, no hay perros en las calles. Osea, sí los hay, pero son los de casa, con su correa y llevados por sus amos. Ni hablar de gatos. Creo que ni si quiera he visto gatos en toda mi estadía en la ciudad catalana.

IMG_0067
Una mirada intrincada

Por tanto, llega el momento de hablar sobre Marrakesh y algo que me llamó la atención de ella: la gran cantidad de felinos que caminan por sus calles. No soy un fanático de los gatos ni nada, pero ver tantos pululando por las calles me llevaron a tomarlos en cuenta. Eran pequeñitos, adorables y me daban ganas de acercarme a ellos. Eran el equivalente a los perros de la ciudad de Santiago. Solo que gatos, y en la ciudad árabe.

Caminan a sus anchas entre las calles de la Medina, el intrincado y laberíntico centro histórico. A veces se mantienen entre amigos, o en familia, como por ejemplo pequeños gatitos acompañados de una madre protectora.

IMG_E0077
Madre y cría a la salida de un negocio de bambuchas

Recuerdo uno al que me acerca extendiendo la mano, y sin pensárselo, se vino a frotar con ella, como aceptando el cariño. Esto es algo que he visto en pocos gatos, y por lo tanto me conmovió y me llevó a querer escribir sobre ellos.

IMG_0065
Un gatico muy tímido

Me sirvió para identificar un puente entre Marrakesh, una nueva ciudad por descubrir, y la mía, que es Santiago de Chile.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s