Una leyenda inamovible

Reseña literaria de “París era una fiesta” de Ernest Hemingway

Fue en el ocaso de su vida que Ernest Hemingway reencontró un baúl que contenía unos cuadernos con anotaciones sobre su juventud como escritor en París. Estos manuscritos serían la base de las viñetas que conforman este texto de carácter autobiográfico y que, sin embargo, el autor no pudo revisar y finalizar antes de su muerte. Estos capítulos son las memorias del propio autor y el reflejo paralelo de la vida en los años 20 de un círculo selecto de artistas y escritores que hoy en día conocemos como la Generación Perdida.

 Es importante tener en cuenta que nos encontramos ante un texto inacabado por su autor y cuya forma final parece no obedecer su última voluntad. Hay dos ediciones distintas del libro: la primera de Mary Hemingway, esposa de Hemingway antes de su muerte, y la segunda de Sean Hemingway, nieto del autor pero descendiente de su exmujer Pauline. En ambas ediciones se modificaron palabras, orden y título de los capítulos. La validez de ambas revisiones del texto original ha sido cuestionada severamente pues parecen servir más a los intereses de los editores que a la del propio escritor.

Los cinco años en París del autor se presentan con una estructura simple pero desordenada: el texto carece de cohesión interna y no hay un verdadero clímax en la novela. No cabe duda de que quien busque un hilo argumental quedará decepcionado. Es una lectura de carácter anecdótico cuyos capítulos pueden ser leídos individualmente o cuya lectura puede ser espaciada en el tiempo. Sin embargo el libro recopila a la perfección la esencia y el modo de vida de la Generación Perdida y es un recurso pertinente para descubrir o revisar la vida personal y profesional del autor.

Este libro es, por tanto, recomendable para cualquier lector que quiera iniciarse en la lectura de Hemingway, quiera descubrir la Generación Perdida, desee convertirse en escritor o, simplemente, vaya a visitar París. En efecto, este texto captura la esencia del movimiento artístico que emergió en la ciudad durante los años 20 a la vez que captura las desventuras de Hemingway para convertirse en novelista. Hemingway era por aquel entonces simplemente un joven y desconocido escritor que merodeaba las calles, cafeterías y librerías de París. El texto refleja un Hemingway que cuál crisálida atraviesa la etapa final hacia el éxito. Está plagado de consejos de escritura y ofrece consejo también sobre la disciplina y el talento, de cómo el autor en una hora se limitaba a escribir y reescribir un mismo párrafo.

El texto está impregnado de anécdotas de personajes literarios y artísticos que han pasado a la historia. Hemingway humaniza y ofrece detalles de la vida de figuras como Picasso, James Joyce, Scott y Zelda Fitzgerald, Gertrude Stein y Sylvia Beach, entre otros, y los alaba o dilapida a su conveniencia. Es, por ejemplo, en esta obra, que Hemingway mira con admiración a James Joyce mientras come en la mesa contigua de un restaurante pero dónde también ofrece detalles indiscretos sobre la vida sexual de los Fitzgerald y del miembro viril del autor de El Gran Gastby.

 Fue en París donde Hemingway se recuperó del abatimiento y el trauma de la Primera Guerra Mundial. Durante la última etapa de su vida el autor decidió escribir sobre su juventud, sobre el París que llevaba dentro, sobre el París que había marcado su vida. Evocar sus experiencias en esta ciudad en el tramo final de su existencia puede que no fuera una casualidad sino el destino. El título original del libro hace referencia a un París indeleble, una ciudad que nunca desaparece pues permanece para siempre intacta en nuestro interior aunque la abandonemos geográficamente. Puede que París sea una fiesta movible pero el libro constituye un vehículo que te trasladará a la esencia inamovible de Ernest Hemingway, la Generación Perdida y el París de los años 20.

 CONSEJOS PARA VIAJEROS:

 – La literatura de un lugar es una de las mejores formas de descubrirlo plenamente. A través de esta novela entrevemos cómo es París (o al menos cómo lo era en aquel momento). El autor nombra direcciones de lugares muy concretos (calles, restaurantes, cafés, jardines, monumentos) durante toda la narración. Puede ser un punto de partida para alguien que quiera visitar la ciudad de París y que no quiera ahondar en tópicos parisinos que de estar tan manidos se tornan vacuos.

 – Personalmente recomiendo leer el libro antes de la estancia en París y más si esta es breve. Si disponemos de un periodo más largo de tiempo puede ser quizá más interesante leer el libro durante nuestra estancia o incluso ofrecerle dos lecturas: una anterior y otra consecutiva o posterior.

 – Vivir en un lugar es el formato más completo de viaje. Haz como Hemingway, expátriate: es la experiencia viajera. Esta es la mejor forma de conocer verdaderamente a un país, sus ciudades, sus personas. Su tierra es tu tierra ahora.

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